Escape

(Pintura: Christina’s World, de Andrew Wyeth)

Teníamos que escribir un cuento explicando lo que ocurría en alguna de las pinturas propuestas en clase… ¿Comenten, quizá? ☺️🍃✨


Escape

Por Linette Cozaya Otto

El viento soplaba fuerte. Agitaba con furia su cabello, golpeándola en las mejillas y nariz. Ella seguía corriendo. Sus piernas jamás se habían sentido tan potentes. Corría entre praderas, en un campo abierto que parecía no tener fin. No sabía qué día era. Tampoco conocía la hora, ni el mes. El encierro la había acostumbrado a escasa luz, y ahora, fuera, se sentía ciega y torpe. Corría casi con los ojos cerrados. ¿Dónde estaba? ¿Cómo había llegado ahí? Lo ignoraba. Sólo tenía claro que debía seguir, que detenerse significaba regresar a la oscuridad.

Su último recuerdo, antes del encierro, era de la última vez que comió helado: había salido a pasear con sus amigas, juntas, riendo, jugueteando, comprando. En la heladería les habían hecho un descuento porque al chico de los helados le gustaba alguna de ellas. Ese día pudo ser perfecto. Soleado, templado, de esos días que puedes andar con el vestido sin medias, sin demasiado frío ni calor. ¿Qué había pasado con sus amigas? Recordaba la separación cuando ninguna pudo acompañarla al sanitario, ella se había manchado con el helado y necesitaba limpiarlo. Fue ahí cuando sucedió lo que jamás pensó que le pasaría. Mientras limpiaba la mancha en su vestido, una mano se posó sobre su nariz y boca. Una mano que llegó lista, con la intención de dormirla en seguida. Recuerdos borrosos de una camioneta con olor a cerveza y orines, sombrío, con basura, manchas y rasguños. Luego, la oscuridad y el frío de lo que sería su celda, hasta antes de escapar.

No había palabras para la vida que se vivía en aquel sitio. Entraba poca luz durante el día, sin embargo, pudo reconocer su espacio y contó los días, rascando en la pared. Por las noches no podía dormir. Le habían proporcionado un sucio, maloliente y delgado colchón. Pero eran los llantos de otras como ella, los que la mantenían despierta. Se acomodaba en una esquina y abrazaba sus piernas, esperando que no le hicieran daño. La comida no contaba como comida: le servían una especie de puré, insípido y precario que sólo venía una vez al día. Al tercer día un hombre, alto y robusto, entró a revisarla. La llevó a que le dieran un baño con agua helada y luego a una habitación con una cama, donde la sentó para explicarle que si no cooperaba, la matarían. Le ordenó sacarse la ropa y acostarse en la cama. Se puso encima de ella y la penetró sin decir más. Las lágrimas bajaban hacia su oreja, su cabello y el colchón de la cama. Pensaba si su madre estaría buscándola, si padre estaría llorando desconsolado, si su hermano menor estaría poniendo atención en clase. ¿Y a su abuelita, le estarían dando el consuelo que seguro necesitaría? Pensó en volver a casa, si había sido culpa suya que esto le estuviera pasando, si algún día saldría de allí.

Cada día era un hombre distinto. Algunos eran clientes regulares, y la visitaban asiduamente. Los mejores días eran los que no tenía clientela. Días así le servían para escuchar, pensar y planificar. Había contado cinco guardias desde su celda hasta las habitaciones donde ella y otras quién, sabe cuántas, eran violadas todos los días. Desde las habitaciones se veía la salida principal, una vez había coincidido que alguien iba saliendo, y fuera, se veían automóviles estacionados y el sol. Sabía que era arriesgado, que quizá le costaría la vida, pero, ¿tenía otra opción?

Le sudaban las manos y le temblaba el cuerpo. No tenía armas, contaba solamente con el elemento sorpresa. Cuando el tipo que tocaba ese día le ordenó quitarse la ropa, ella se acercó a él como si fuera a besarlo. Después de recibir un rodillazo en los testículos y un piquete de dedo en cada ojo, el hombre se retorcía en el suelo. Aun así, decidió patearlo dos veces más antes de abrir la puerta. Una vez fuera de la habitación, corrió a la puerta principal. Corrió con la poca energía que tenía, corrió sin mirar atrás. Escuchó barullo, automóviles arrancando el motor. Tenía la piel erizada, pero sus piernas no se detenían. Se metió en lo que parecía un bosque y siguió avanzando lo más rápido que podía.

Estaba segura que habían pasado horas ya. No había bebido ni comido en mucho tiempo, empezaba a sentir que el mundo a su alrededor daba vueltas y que caería en cualquier momento. El viento soplaba fuerte. Agitaba con furia su cabello, golpeándola en las mejillas y nariz. Corría entre praderas, en un campo abierto que parecía no tener fin. A lo lejos, una casa, o lo que parecía ser una casa. ¿Es que por fin estaría a salvo? Tropezó y miró hacia donde se dirigía. Sí, una casa, con un granero. Miró hacia atrás, por primera vez: nadie venía persiguiéndola. Se levantó, observó sus manos pálidas, sus delgadas piernas. Nada importaba ya, pediría ayuda y volvería a casa. Todo estaría bien. Ojalá fuera así de fácil, para las personas que no han sido inventadas en una hoja de papel.

xx linette

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Película. “Capitana Marvel” (Captain Marvel) – Anna Boden y Ryan Fleck, 2019.

Cita favorita del texto: “Jude Law no hace más que verse guapo, pero actúa de sí mismo… pero en el espacio.” 😂😂😂

AQUÍ VA EL NOMBRE

Después de “Infinity War”, “Black Panter” y “Ant Man and the Wasp”, Marvel comenzó el año con la película de una súper heroína que no es tan conocida como otros súper héroes de esa casa editorial. Pero la película no llegó limpia a los cines, las declaraciones de Brie Larson, la protagonista, llevaron a una controversia en Internet que ocasionó que la película se asociara más con una lucha de género que como la continuación del universo cinematográfico.  Más allá de la controversia, ¿está buena?

Marvel - Poster

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Sobre el Día Internacional de la Mujer

Sólo quiero recordarles que no estamos celebrando nada. Estamos CONMEMORANDO. Les dejo material para que dejemos de confundir y mandar memes horribles de Piolines diciendo que la mujer es amor. 🙄

Para leer y compartir:

Estos datos te ayudarán a entender por qué las mujeres paramos el 8 de marzo

Por qué se celebra el Día Internacional de la Mujer

La dolorosa historia detrás del Día Internacional de la mujer

No se olviden que las mujeres seguimos siendo acosadas, violadas, maltratadas, asesinadas. La lucha sigue y no nos callaremos. NI UNA MÁS.

Mapa de feminicidios en México:

Y no, el feminismo no busca estar por encima de nadie.

Estrés postraumático

A todos en clase les pareció que el personaje principal tenía “demasiado movimiento”. Lo escribí así porque, según yo, todo el tiempo nos estamos moviendo. Recomendaron que lo escriba en primera persona ahora, pero se los dejo como había pensado originalmente, con mi reto personal que era mostrar lo que sentía el personaje sin decirlo. Por favor, comenten sobre todo esto 😪 ¡Gracias! 💙✨


Estrés postraumático

Por Linette Cozaya

“Día cinco”, se leía en la hoja de la máquina de escribir. A su lado, una taza de café frío a medio beber. La mesa en donde se encontraban, era un desorden de papeles, pinceles manchados, plumas y cables. Se escuchaba el agua de la regadera. La habitación no tenía más movimiento que el de una tortuga que nadaba en su gran pecera de vidrio, sobre una repisa junto a la ventana. La escena parecía congelada en el tiempo, hasta que se movió el cerrojo y la puerta fue empujada. Alina miró la habitación con desinterés y entró. –¿Natalia?–, llamó. Se asomó al pasillo, de donde venía el sonido del agua corriendo, asintió, se encogió de hombros. Se acercó a la ventana y saludó a Pancracio, la tortuga, dejándole un poco de migas de pan.

Comenzó a ordenar los papeles del escritorio donde se encontraba la máquina de escribir. Puso la taza y los pinceles en el fregadero. De una bolsa, sacó manzanas, una papaya y una penca de bananas. –¿Nat?­­–, dijo inclinándose hacia el pasillo, ahora sí, esperando respuesta. Nada, sólo el agua cayendo. Caminó aprisa hacia la puerta del baño. Llamó con los nudillos. –¿Estás ahí? Contesta, please.– Giró la perilla al no obtener respuesta. Dentro, el agua caía detrás de la cortina azul transparente. Alina sintió el corazón pesado y un hoyo en el estómago. Corrió la cortina. No estaba. Cerró el grifo y salió del baño. –¿NAT?– Se apresuró a la habitación principal. Nada.

Alina tenía los ojos muy abiertos, su piel, antes bronceada, se veía pálida. Sus pecas se habían decolorado y su cabello se notaba agitado. Sacó su teléfono de la bolsa trasera de su pantalón y marcó. Continuó revisando cada rincón del pequeño apartamento. –¡Carajo, contesta!–, buzón de voz. –¡Puta madre!–. Se sentó en la silla del escritorio, mirando de lado a lado la habitación. Se asomó a la ventana. Volvió al asiento y marcó otro número. –Hola. Sí. Bien. Bueno, no. ¿Te llamó Natalia… o algo? No. Es que no está. ¿Si te marca me dices? Vale. Gracias. Sí, sí. Estoy tranquila. Gracias. Bye.­– Exhaló mientras se rascaba el brazo. Aventó el teléfono y se llevó las manos al cabello. De ser una gran melena de cabello negro pasó a una coleta apretada, que luego fue soltada. Se tapó los ojos con las manos, que luego bajaron hacia la boca. Sus ojos tenían lágrimas atrapadas que luchaban desesperadas por salir.

Se abrió la puerta. Entró una mujer en pants y sudadera, con el cabello castaño, raspones y manchas de tierra en todo el cuerpo. –¿DÓNDE COÑO ESTABAS?– Natalia la miró con paciencia y sonrió como si mirarla así le causara pena. –Hola, amor.– Alina se levantó y llegó frente a Natalia en un segundo. –¿Te costaba mucho mandarme un maldito mensaje?–, –Lo hice, amor, te juro.–, Natalia sacó su teléfono y mostró el mensaje enviado y recibido. –Oh.– Alina se quedó ahí parada, con los hombros caídos y las lágrimas bajando silenciosamente por sus mejillas. –Tranquila, amor, no ha pasado nada, ¿vale? No es como que a una se la puedan llevar dos veces.– Alina se aferró a la cintura de Natalia, ésta la llenó de besos en la frente. –Ojalá estuvieras aquí…– Dijo Alina, cayendo sobre sus rodillas frente a la puerta cerrada. El sonido del agua cayendo en la regadera empezó de nuevo.

xx linette

Ojepse

¡Holi a todos! La tarea que me trajo a escribir este… ¿ensayo? Consistía en escribir sobre un objeto que viera diario. Esto es lo que salió. Gracias por leer y no se olviden de comentar ☺️💙


Ojepse

Por Linette Cozaya Otto

“Mirror, mirror, on the wall, who in this land is fairest of all?”, solía preguntarme antes de partir a la secundaria. No, la verdad no. Pero poco me faltaba. ¿Qué será que tiene un espejo que necesita una su aprobación antes de hacer cualquier cosa? Un espejo es una “tabla de cristal azogado por la parte posterior, y también de acero u otro material bruñido, para que se reflejen en él los objetos que tenga delante”, según la Real Academia Española. El mío está empotrado en la pared sobre mi tocador. Lo veo al entrar y salir de mi habitación. A veces aparezco dentro de él, a veces no. Pero siempre está ahí, observando, día y noche, lo que hago o, incluso, lo que alcanza a ver de la ventana. Puede que lo mire de reojo cuando me acerco al tocador para ponerme crema o perfume. Puede que lo mire de lleno cuando depilo el bigote o intento quitarme un barro. Hemos tenidos buenos y malos momentos, pero siempre está aquí.

Cuando era pequeña, mis padres tenían un espejo de cuerpo completo en su habitación. Era tan grande que le llegábamos apenas a la mitad: espejo gigante. Era parte de un mueble de madera que, además de ser tocador, servía de cómoda. Mi hermana y yo pasamos horas jugando frente a él, haciendo muecas, mirándonos, descubriéndonos. Mamá nos peinaba frente a él cada mañana. Papá secaba nuestro cabello cada noche, también en el reflejo. Nunca tuve problemas con mirarme ahí. El espejo era divertido e intrigante, un misterio por descubrir. Podía escribir cosas en el vaho, dejar besos en él plantados, decorarlo con plumones y estampas. No me di cuenta en qué momento pasó de ser agradable a ser una obsesión.

El mueble en cuestión, con todo y espejo, se fue casi al mismo tiempo que se fue papá. Fue entonces reemplazado por uno más nuevo, más ligero y que no traía tanta cosa encima (el espejo, no papá). En el nuevo espejo me veía distinta. Donde antes había descubrimiento y diversión, ahora veía defectos y cosas que urgía arreglar. Forjé con él una relación de amor-odio, en la que necesitabade él para mirarme aunque me respondiera con imágenes que no me agradaran. Por la mañana, sin ningún alimento en la barriga, me veía más delgada. O, como decía el espejo: menos gorda. Por las noches, la imagen era insoportable: grasa y gordura en todos lados. Lo positivo de esto último era que servía de motor para hacer un poco de ejercicio y disminuir la ingesta de calorías al otro día.

Por las noches soñaba que entraba en el espejo y me cambiaba por la versión mejorada, la que quería ser y no lograba alcanzar. Ni un gato tenía tanta curiosidad como yo a querer conocer lo que había del otro lado. Y es que, para muchos, los espejos son puertas. Si no, por lo menos mágicos. Millones de historias sobre espejos han sido contadas: en cine, cuentos, cortometrajes. Desde la Reina Malvada en Blancanieves y los Siete Enanos, con el Espejo Mágico, hasta películas basadas enteramente en el protagonismo del espejo, como Oculuso Mirrors. Estas últimas son de horror, y vaya que un espejo puede causar terror: los espejos, o la metáfora del espejo es querer develar verdades, sueños y deseos. Existe (y, sí, está en Netflix) una serie británica increíble cuyo título tiene que ver con espejos: Black Mirror. Es llamada así porque alude a los incómodos reflejos que encontramos en objetos como la fría pantalla negra de la televisión, el monitor de la computadora, monitor o teléfono móvil. ¿Y qué es lo que reflejan ellos si no la incómoda verdad de lo que somos? No me veo igual en el reflejo de la televisión que en el de un espejo hecho y derecho.

Pero probablemente, de las cosas que busca develar un espejo, los deseos son los más intimidantes y penosos. Como el Espejo Oesed, en Harry Potter. No es central en la trama, pero es importante, intrigante, interesante y hasta peligroso. Es un espejo, mágico, por supuesto, en el que uno puede ver reflejado sus más grandes deseos. Dumbledore dice algo como “no se trata de algo real y es fácil perderse en esa realidad. Resulta torturador tener que ver todo eso que deseas, pero que no puedes tener en la vida real.” Y así era mi vida con el largo espejo en la habitación de mamá: me miraba como me gustaría ser, deseaba y lloraba para ser así, sin lograrlo.

Un día dejé de mirarlo, dejé de mirarme. Decidí que no era importante ya la opinión del espejo en mi habitación. Nuestra relación, entonces, mejoró. Aún hay veces que no reconozco a quien se para frente a mí a acomodarse las cejas, ponerse sombras chuecas y colores intensos en los labios. ¿Es esta mi nariz? ¿Así son mis ojos? ¿Así mi ven los demás? No entiendo cómo le va mejor o peor un atuendo de lo que a mí. Pero le sonrío y le deseo un buen día. Al final, él no tiene la culpa de cómo decida interpretar lo que me ha dicho.

xx linette

El Bosque

¡Holi! Tarde, pero bueno, acá les dejo un mini cuento… MUY mini 😛🌲🌳🌲🌳🌲🌳


El Bosque

Por Linette Cozaya Otto

Abrió los ojos. Se encontraba en medio de un sitio en el que jamás había estado: un bosque. Un gran, oscuro y frío bosque. El viento, agresivo, revolvía su cabello, su ropa. Sentía cómo se erizaba su piel. Los árboles lo miraban desde lo alto, desdeñándolo, haciéndolo sentir pequeño con sus grandes copas y retorcidas ramas. La luna se ocultaba entre las nubes, proyectando las más extrañas sombras. Lo envolvían el olor a pasto y tierra mojada, a animal muerto y hojas echándose a perder. El viento chillaba, los lobos aullaban. Sólo quería salir de ahí. Comenzó a correr, pero era inútil: el bosque se iba haciendo cada vez más estrecho, más oscuro. Sentía que cada vez veía menos, la neblina era espesa, los árboles se burlaban de él. Estaba cansado, le costaba respirar, su corazón brincaba como si quisiera salirse de su sitio, tenía el cabello empapado en sudor, pegado a su frente y cuello, le temblaban las manos. Necesitaba encontrar la salida. Tomó aire y siguió corriendo. Las ramas de los árboles le arañaban la cara, y, de repente, nada bajo sus pies. Comenzó a caer, gritó como nunca. El estómago revuelto y la falta de aire lo obligaron a callar. Buscó desesperado algo de dónde aferrarse. Una luz muy fuerte lo golpeó en la cara. Había amanecido.

Qué Culpa Tiene el Niño es una terrible película y nadie está hablando de cómo normaliza la cultura de la violación.

Holi a todos. Escribo esto asqueada, triste, enfadada. Con la esperanza de que algún día el mundo deje de ser así de horrible. Gracias por leerme, no se olviden de comentar 😪💔


Por Linette Cozaya Otto

Qué Culpa Tiene el Niño es una terrible película y nadie está hablando de cómo normaliza la cultura de la violación. Ya. Lo dije. De por sí todos tenemos clarísimo que no se puede esperar mucho del cine mexicano, simplemente no lo hacemos. Vamos a ver una película sabiendo que muy probablemente nos va a decepcionar. Pero ésta no nada más me ha decepcionado: también me hizo enfadar.

Para empezar tenemos a la talentosa Karla Souza como protagonista. La hemos visto en proyectos padrísimos como How To Get Away With Murder. No entiendo cómo caramba salta de buenos guiones a (léase con voz burlona y asqueada) “qué culpa tiene el niño”. ¿En qué momento se le ocurrió, siendo una persona que ha, valientemente, levantado la voz sobre el abuso del que fue víctima, aceptar un guion que trata un tema tan delicado como si fuera nada? Espero se hagan la misma pregunta al terminar de leer esto, y que no gasten su valioso tiempo dando regalías a ese filme.

La película empieza con una chica en una fiesta donde se pone lo que le sigue de borracha. Tan ebria está, que queda inconsciente en su habitación del hotel donde fue la celebración. INCONSCIENTE. Bueno, tomen nota de eso, vean cómo ya empezó terrible esta historia. Meses después, resulta que no le ha venido la regla (hahaha suena horrible decirlo así), se hace una prueba de embarazo y, por supuesto, sale positiva. Se pone a hacer cuentas y descubre que la fecha en que el feto fue concebido coincide con la noche aquella de la fiesta. Nuestro protagonista asume entonces, que, en su peda, tuvo relaciones sexuales con el chico con el que había bailado y coqueteado. Procede a buscarlo para informarle que será padre porque, obviamente, en esta sociedad mexicana súper mocha, sería impensable que la chica decidiera simplemente abortarlo. (Ustedes no saben, pero escribo esto como si lo estuviera gritando, del enfado que traigo atorado desde que la vi.) Encuentra al tipo, le informa, descubre que el tipo es un bueno para nada, que no hace nada con su vida y que además, le parece desagradable su sola existencia. Aun así, se casará con él porque #PELÍCULA y comienzan una absurda, forzada y totalmente irreal historia de amor: “oh, queremos que nuestro bebé se sienta esperado y amado, finjamos que somos una pareja feliz y grabemos tonterías para mostrárselas cuando sea mayor”, dijo NADIE, NUNCA. Bueno, los personajes ultra mensos de este triste guion.

Total que obvio se enamoran y se súper aman para el tercer acto, después de chistes nefastos y la peor boda de la vida. Tienen al bebé y (además racistas…) descubren que es del asiático y no del tipo con el que ya se había casado. Entonces, dejemos de lado el hecho de que NO LA DEJARON ABORTAR, y también el de que LA OBLIGARON A CASARSE CON UN TIPO AL QUE NI CONOCÍA. Oh no. Desde el principio pecaron de imbéciles los escritores: LA CHICA FUE VIOLADA. ¡Coño! VIOLADA. Estaba inconsciente de tanto alcohol que había ingerido, el idiota ese entró en su habitación, LA VIOLÓ, sin protección además, y se largó para siempre. SIN CONSECUENCIA ALGUNA. Y no importa si el papá sí hubiera sido el morrito con el que se terminó casando, lo que importa es que no hubo consentimiento. ¿Y saben si a la película le importa hablar de eso? ¡NO! Porque está tan normalizado que a cualquier chica la utilicen cuando no puede ni mantenerse en pie. No saben la furia que sentí, y estoy sintiendo al escribir esto, la furia que tengo al ver que NADIE, NUNCA, ha hablado este tema. El asco hacia nuestra sociedad, que es incapaz de algo tan simple como RESPETAR al prójimo. ¿Cómo es posible que nadie lo note? ¿Cómo es posible que le dieran luz verde a un proyecto así? ¿Qué sea la tercera cinta mexicana más taquillera? De todo lo que está mal con esta porquería de película, me enoja que no sea un tema, de tan normalizado que es. ¿Cuántas niñas no son violadas de la misma forma? ¿Cuántos chicos? ¿Cuándo vamos a entender lo que significa consentimiento? SI UNA PERSONA ESTÁ INCONSIENTE, NO HAY CONSENTIMIENTO, FIN. No lo hay. Y no debe uno intentar absolutamente nada con esa persona.

Así que no. No vean esa película. Es tonta, es horrible y es completa y tristemente apegada a la asquerosa realidad en la que vivimos. Espero que algún día aprendamos, entendamos y sepamos diferenciar lo que sí es consentimiento de lo que no. Ya luego hablaremos sobre el aborto y las bodas obligadas, por ahora, aprendamos a respetar, aprendamos que si no hay un “no quiero”, no significa “sí”. Les dejo a continuación una imagen que lo explica clarísimo, para que no quepa duda y no sigamos teniendo gente despreciable como el violador de “qué culpa tiene el niño”. Ugh.

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Seguiré llorando del enfado en mi habitación. Gracias por leerme.

xx linette