El escritor

Esto no tiene ni pies ni cabeza. Es un monólogo que me pidieron para clase de cuento, donde tenía que presentar al protagonista de la historia que escribiría. Se los dejo acá porque es un personaje que me cae bien. (Insertar meme de “qué agradable sujeto”.) ☺️📚✨


Soy un escritor, o al menos eso pretendo. Trabajo en una librería que se encuentra, literalmente, dos pisos debajo del mío, y cualquier espacio libre que encuentro en mi tiempo, lo uso para escribir. Vivo en un apartamento con mi gato, Gato. No estamos atrasados con la renta y nos acoplamos bastante bien, es un gato casero y encimoso.

Me gusta escuchar música, desde clásicos como Mozart, Bach, Paganini y Chopin hasta “los clásicos”, como Pink Floyd, Queen y The Beatles, además de darle siempre la bienvenida a todo lo nuevo que descubro. También disfruto del cine, desde el más comercial hasta el menos. Me encanta ir al cine, o sentarme en casa con café a descubrir directores, músicos, actores. Visitar galerías de arte, exposiciones, salir al teatro o ver un ballet, cada forma de arte es para mí una explosión de emociones y colores, de lágrimas y latidos acelerados, momentos de felicidad total que me hacen sentir que la humanidad no es tan mala como la pintan las noticias y redes sociales.

Pero lo que más me gusta es leer, invitar a personajes a viajar conmigo en el tren, a beber café conmigo, a sentarse en mi balcón, y conocerlos, lo más que se pueda, lo más que nos deje su creador. Me parece magnífico la idea de compartir historias, de crear vidas, con pasados, presentes y futuros, por eso escribo, aunque a veces no vaya a ningún lado, cada cuento, ensayo, intento de novela, guion, es un cacho de mí que voy dejando. Aunque nadie lo lea. Aunque a nadie le importe.

No tengo muchos amigos. Los pocos que tengo, son parecidos a mí, llenos de ansiedad social y compromisos consigo mismos para ver series en Netflix, así que nos vemos escasamente dos veces al año. Aun así sé que cuento con ellos, y ellos saben que es recíproco. Mi familia en cambio, es muy social, muy “unida”, diría mamá. Tienen la mala costumbre de reunirse por lo menos una vez al mes, siempre con el pretexto de algún cumpleaños: sacan el café, los chilaquiles y el pastel que le guste al festejado. Aquí debo hablar un poco sobre la obsesión que tenemos en la familia con el café: todos, absolutamente todos lo bebemos, y aparentemente lo necesitamos para poder iniciar nuestros días. Casi todos lo tomamos negro, “como debe ser, si no, no es café”, opina mi abuelita. En fin, a la familia sí la veo, y hasta paso un buen rato cuando lo hago.

Todos los martes y jueves doy una vuelta a la cuadra antes de abrir la librería. Me da la impresión de que despeja mi mente y me ayuda a relajarme, aunque me consta que debería ejercitar más. Lunes, miércoles y jueves salgo a pasear por la tarde, camino por horas y visito otras librerías a ver cómo andan. Hago esto sobre todo cuando tengo bloqueo mental, últimamente es muy seguido. Me intrigan el cielo y el mar, aunque sólo he escrito sobre el primero. No sé qué quiero lograr con lo que hago, con mi rutina o con lo que escribo y no publico. Pero sé que quiero estar tranquilo, en paz.

xx linette

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