¿El más inteligente?

Estoy feliz porque me pusieron 9.5 en este ensayo. Y ya, no sé qué más decir. Lean, comenten, compartan y gracias por estar aquí 💙🍃✨


¿El más inteligente?

Por Linette Cozaya Otto

Todos los días, de alguna u otra forma, las de redes sociales me hacen llorar. Por enfado, tristeza o ambas combinadas, termino viendo mi pantalla a través de las lágrimas. Y es cuando me pregunto: ¿en qué momento se le ocurrió al ser humano proclamarse como el ser más inteligente de la tierra?, porque estoy muy segura de que no es así.

¿Por dónde empezar? Desde la gente que se cree pro-vida y más bien es anti-derechos hasta los que parece que tienen usuarios nada más para molestar a otros, comentando cosas negativas o atacando porque sí (y lo hacen parejo: desde cuentas verificadas de “influencers” y artistas, hasta cuentas chiquitas), ¿y para qué? No lo entiendo y jamás lo haré.

Lo que más me molesta descubrir en redes sociales es el maltrato animal. Cualquiera que sea, porque es impresionante la cantidad de contenidos que sube la gente: perros golpeados, aventados de un segundo piso, apedreados; gatos enterrados, ahogados, mutilados… Claro que hay comentarios que condenan estos actos, que exigen justicia para los “pobres animalitos que no tienen voz”, pero ¿a dónde se va toda esa gente cuando se comparten en cambio videos de cerditos que mueren de sed al ser transportados al matadero? ¿Por qué se desvanecen todos esos activistas cuando en otro video muestran cómo son separados una madre vaca y su recién nacido becerro? ¿Qué hacen para no ofenderse al ver las bandas que llevan polluelos para ser procesados como si fueran objetos? Mejor que magos: desaparecen. Y es que todos esos son animales que se comen, y entonces, no importan.

Hablemos de biología, porque me encanta que la gente se defienda diciendo que el león caza a su presa. Sí, el león lo hace, porque es carnívoro: tiene garras, colmillos y todo lo necesario para sobrevivir de esa forma. ¿Nos parecemos al león? No. De hecho, nos parecemos más a una jirafa: tenemos mandíbula de herbívoro, se puede mover de un lado al otro, no tenemos colmillos y nuestras muelas son planas. El intestino grueso de un león es corto, ya que absorbe y digiere la carne que consume en poco tiempo. El de un humano, como el de la jirafa, es largo para dar tiempo a que los nutrientes de plantas y semillas sean aprovechados. ¿Te enfermas mucho del estómago, lo tienes inflamado, no te cae bien la comida? No quiero imaginarme cuánto tiempo lleva pudriéndose la carne de otro dentro de ti, porque, recuerda, no eres un león.

Existe un meme que hace burla a quien descubrió que podía beberse la leche de una vaca, en el que se pregunta algo como “¿y qué estaba haciendo esa persona?”. Es chistoso porque reconoce que el simple acto es una barbaridad. Aun así, ¿cuánta gente opina que no podría vivir sin queso? Nos espanta que un pibe de dos años siga usando la teta de su madre pero vamos y compramos queso, leche y yogurt cada semana en el súper, que, les recuerdo: es leche de otra especie. Leche que está destinada para el bebé de una vaca. En cambio, el becerro no tiene su leche (ni a su madre) y don Pedro se hace feliz sus quesadillas para cenar. ¡Provecho, don Pedro! Siga preguntándose por qué es intolerante a la lactosa. Por supuesto que no tendrá que ver con que la naturaleza es sabia y cada especie se desteta a ciertas edades.

Otro tema que me hace enfadar: cuando se atreven a hablar de calentamiento global. Adivina qué industria es la que más contamina. Así es. Es impactante la cantidad de agua, tierra (espacio, que significa áreas deforestadas), comida (que, de hecho, podría ayudar a terminar con el hambre del mundo, pero, ¿a quién le importa eso?) que se utiliza para crear una sola hamburguesa, por ejemplo. Además de que la mayor producción de gas metano viene de las cantidades industriales de ganado que existe: sí, pedos de vaquitas. Por cierto, sus deshechos ensucian la poca agua que no utilizaron, creando zonas muertas en nuestros mares. Entonces selvas, oceános, bosques y, básicamente, todo, se ve profundamente afectado para que tú puedas comer tu rico corte. Usa todas las bolsas de tela que quieras, anda en bicicleta y báñate en cinco minutos, tu huella de carbono seguirá siendo gigante si no dejas de tomar lo que no te pertenece.

Entonces, ¿el ser más inteligente? Me parece que más bien somos el ser más grosero, aprovechado e hipócrita de todos. Escogiendo qué queremos ver y qué no. A quién escuchamos y a quién no. Decidiendo que una especie nos importa un comino y ofendiéndonos cuando se meten con nuestras mascotas. Si fuéramos tan inteligentes como decimos, abriríamos los ojos a las miles de alternativas que tenemos. Notaríamos los cambios que están logrando poquitos, creando comida que busca hasta parecerse a lo que estamos (equivocadamente) acostumbrados. Tomaríamos en cuenta el dolor y sufrimiento de los otros y los dejaríamos en paz. Los respetaríamos por lo que son: seres que sienten y piensan, seres que sufren y lloran cuando nuestro egoísmo los maltrata. Ellos no están para nosotros, no están a nuestro servicio. ¿Somos el ser más inteligente de la tierra? Demostrémoslo. Tengamos un gramo de empatía. Respetemos, y de paso salvaremos lo poco de mundo que nos queda.

xx linette

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