La banqueta de los Godínez

Aprendimos lo que es un ensayo poético y, por supuesto, tuvimos que escribir uno. Aquí mi intento… ¿fallido? 🤔😂😪 (No se olviden de comentar. Please.)


La banqueta de los Godínez

Por Linette Cozaya Otto

Da la una y las calles desbordan Godínez que salen presurosos a comprar una torta. Las nanas y madres buscan a los más pequeños en colegios. Las doñas corren a poner la sopa. ¿Qué tienen en común todas estas personas? El complejo de estorbo. Puede ir sólo la doña con sus treinta bolsas. O quizá la señora con la carriola. Los Godínez, como siempre, en escolta. Todos estorbando. No importa si la banqueta es ancha como los mares o angosta como un riachuelo, se las arreglan para ocupar cada centímetro de ella. ¿Llevas prisa? ¿Necesitas pasar? Que el mundo le haga como quiera, nadie va a mover un dedo. Es más fácil andarse debajo, por donde circulan los carros, que lograr atravesar las murallas que hacen. Van arrastrando los pies. Van charlando unos con otros. Van comiendo un helado, engullendo papitas o la garnacha, de plano. Siempre sin prisa, siempre estorbando. Y si es que te animas a pedir permiso para pasar, se vuelven con miradas fuego, te barren: les faltaste al respeto. No, no. Ten cuidado al salir. No los mires a los ojos, menos a los que comen, o si los has logrado rebasar. Van todos formaditos: borreguitos que no salen de la alineación. Únete a ellos y tendrás tiempo de leerte a Dostoievski. Avanzando pian pianito, escuchando la mañana de los López, que si a la Lety ya la dejaron, y la tarea del kínder de Santi. ¡Tremendos que son! ¡Ya se pasaron el alto y el pobre taxi tuvo que esperarse como si no fuera su turno! Tampoco se atreve a decirles nada. Ni siquiera el perro, al que casi han pisado, ha ladrado. Porque es su calle. Ellos son los dueños y señores. Podrían ir rodando, arrastrándose, saltando, bailando. Pero siempre a su tiempo, siempre acaparando. La banqueta está que arde, intenta sacarse a toda esa gente de encima. No le funciona. Por lo menos no hasta que den las cuatro. Hasta que Godínez vuelvan a trabajar, que las doñas se encarguen del hogar, que las madres y nanas se pongan a contar y dibujar. Pobre banqueta, ojalá un día te dejen en paz.

xx linette

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