La gracia

¡Holi! Esta vez les traje un cuento, el tema era: celos. Espero haberlo logrado. Una postdata: no es un libro, es sólo un cuento; y feliz aniversario. (LOL)


La Gracia

Por Linette Cozaya Otto

Es broma, ¿no? Lo que hiciste. Lo que dices que hiciste. ¿A mí nunca en la vida me has enviado nudes pero a una extraña que ahora te está estafando sí? Tengo el hoyo en el estómago más enorme que jamás haya sentido. Agruras. Mareo. No puede ser cierto. ¿Por qué harías algo así? ¿Qué coño estabas haciendo para llegar a conocer a esa tipa? No sé qué hacer. Te amo tanto. Prometí que te ayudaría siempre, que te apoyaría y estaría para ti. Pero entonces ¿dónde me deja esto? Tú necesitas dinero para que la morra esa no publique tus fotos. ¡Y videos! ¡Puta madre! Y yo necesito despertar y darme cuenta que todo esto es sólo una pesadilla. Pero no es. Me levanto del sillón y busco dinero en mi cartera. No alcanza. No sé bien cuánto le pide ella a él, pero él a mí $1700. Tendré que sacar de la alcancía.

Una vez que tengo el dinero completo, salgo a buscar una tienda, quiere que compre $1700 de tarjetas iTunes y le mande los códigos. Me tiemblan las manos, las rodillas también. ¿Por qué carajo lo estoy ayudando? No merece esto. No merece nada. Cuatro cuadras, entro a la tienda y compro tres tarjetas: dos de $500, la tercera de $700. Creo que lo odio. ¿Qué me cobran en la otra caja? Bueno equis, pero que alguien me cobre ya. Siento que el cajero sabe lo que estoy haciendo y me está juzgando. ¿Podrías por favor dejar de mirarme y darme mi cambio? Gracias. Salgo y despego las tarjetas, así de fácil, ahí está el código. Tomo fotos y se las mando. Pendejo de mierda. Necesito una explicación. Un abrazo también.

Me vuelvo a casa y me llama, viene en camino. Dice que me lo explicará todo. ¿Explicar qué? ¿Qué es un idiota? ¿Que traicionó mi confianza? Le dije millones de veces que si algún día se aburría, que si quería estar con otra niña, que si tenía ganas de zorrear, me dijera. Le pedí que fuera honesto. Que prefería que me dijera y que obviamente veríamos qué hacer en ese caso. Justo porque no quería que algo así pasara. Y jamás pensé que me pasaría a mí. ¿Qué coño le costaba decirme que le gustaba alguien más? Le habría dicho: “Pues bueno. Nos damos un tiempo. Diviértete. Te amo.” Y habría sido feo, quizá doloroso, pero honesto. Imbécil.

Suena el timbre. Creo que me voy a desmayar. Aquí está. Pálido, transparente. ¿No va a decir que lo lamenta? No lo dice. Se excusa: que la escuela, que la familia, que la chingada. ¿Y yo? ¿Yo qué, tarado? Yo no cuento. Yo no valgo. Ni una puta disculpa, ¿cierto? No sabía que tenía tantas lágrimas. De algún sitio me nace darle una cachetada que no me quita el dolor, el enfado, la impotencia que siento. Quiero que se vaya, que no vuelva jamás. Lo único que dice es “pues córtame” y sólo logra hacerme enojar más. ¿Cómo que “pues córtame”? ¿Por qué no estás de rodillas rogándome que te perdone? ¿Por qué no estás riendo diciendo que todo fue sólo una broma pesada?

Me choca. Lo odio. ¿Por qué tenía que tirar todo a la basura? ¿Por qué mandó todo a la mierda en un momento de calentura? ¿Y la vieja? ¿Estaba mejor que yo? No. No quiero saber. Que se vaya. Vete. ¡Vete! ¡A la mierda! No quiero saber nada de ti. Busco otra bolsita de Kleenex. Catorce pañuelos desechables no fueron suficientes. No se va. No sé por qué. No entiendo qué quiere. ¿Qué quieres? ¿Qué más quieres de mí? ¿Mi número de cuenta, para, por lo menos, pagarme el paro que te acabo de hacer? No. Quizá ni él entiende lo que quiere. Me consta que no me quiere a mí. Si así fuera, no habría hecho lo que hizo. Si no me quieres a mí, ¿por qué no te vas ya? Le digo que hablaremos luego. Un “luego” con sabor a “no quiero hablar jamás”.

¿Cuánto tiempo pasará antes de que me busque? La última vez que pelamos no me escribió en tres días. Ahora no quiero que me escriba nunca. No lo hagas. Déjame en paz. Me acurruco a llorar en mi cama. Skip, mi perro, viene y se hace bolita conmigo. ¿Qué sigue ahora? ¿Me puedo quedar aquí hasta que deje de doler? Vibra el celular, por favor que no sea él. Mi hermana. Hace dos horas me escribió para confirmar los dos boletos que le había pedido que comprara para un concierto al que iríamos todos juntos. Ya no quiero ir. Le contesto y cuento todo lo que acaba de pasar, decidimos sí comprar mi boleto. No va a dejar que me deprima, vendrá por mí e iremos a pasear con Skip. Tengo cero ganas. Pero sé que debo mantenerme ocupada.

Llega mi hermana y salimos. Una, dos, cinco cuadras. No serán suficientes. Sigo enfadada. Sigo triste. No sé qué pase ya con mi vida. Eso suena muy dramático. No sé qué pasará ya con lo nuestro. Puedo perdonarlo, pero no quiero nada con alguien que tiene tan poco respeto por mí. ¿Se sentirá aunque sea un poco arrepentido? Por lo menos le ha costado su cagada. Creo que hasta me da un poco de risa, no pudo haber tenido karma más inmediato.

Llegamos a un café y ordenamos dos americanos. Skip se sienta a nuestro lado, nos encantan estos cafecillos con mesas sobre la banqueta. Detrás de mi hermana hay un chico lindo que me mira con curiosidad. ¿Sí me mira a mí? Intento no hacerle caso. Reviso si de casualidad me ha enviado algo el tarado de mi ex. Porque no quedamos en nada, pero eso es para mí desde ya. Nada. No me ha buscado. No creo que lo haga. Levanto la mirada, el tipo de enfrente me sigue mirando. Lleva su taza a sus labios y bebe mientras insinúa una sonrisa, sin dejar de mirarme. Mierda, creo que me estoy sonrojando.

Mi hermana se desespera porque no la he escuchado, no sé qué decía de unos papeles que tenía que acomodar para el lunes. Mejor le escribí por WhatsApp lo del dude que me miraba. Me lee y decide ir al baño a ver si el chico hace alguna movida. No quiero que me hable, pero a ella le vale y se va. No es como que me voy a poner a ligar el mismo día que me entero de la infidelidad y estafa del wey con el que, según yo, me iba a casar. ¿O sí? El chico hace un ademán de saludo con la mano y le respondo. Pregunta si bebo americano, él también. Se llama Marco, vive por aquí y le parece que tengo un lindo perro. A mí también me parece que tengo un lindo perro.

¿A qué hora vuelve mi hermana? Siento que se ha tardado horas y el tipo este nada más me pone nerviosa. Por fin vuelve a la mesa y nos escribimos sobre lo que ha pasado. Pedimos la cuenta, anochece y tenemos una cena familiar. Eso me alegra bastante, nada como la distracción de esas personas desatinadas y geniales con las que me tocó vivir. Celebramos el cumpleaños de la abuela, así que será un evento algo grande. Mi hermana firma el recibo y nos levantamos de la mesa. Le digo adiós al tipo y él levanta el brazo también, pero no es a mí a quien saluda: una chica se acerca, lo besa y se sienta a su lado. Oh well. Me encojo de hombros y camino con mi hermana y Skip.

xx linette

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2 thoughts on “La gracia

  1. Este cuento me gustó mucho por lo visceral que es, porque es pura emoción cruda, la expresión de un sentimiento sin filtros. Además, nos habla de una situación lamentablemente muy común desde el punto de vista de alguien que no la vio venir.

    Y es justo por esto que me gustaría ver esta historia no como una narración, sino como una escena, con diálogos y descripciones, movimientos y reacciones físicas. En momentos quería ver qué decía él en su propia línea, sin entresacar los diálogos de ambos de entre los párrafos que mezclan. Muchos de tus cuentos tienen este formato en donde todos los diálogos, las acciones y los afectos se mezclan. Y está bien si es el formato que te gusta, pero deberías intentar más de vez en cuando hacerlo más narrativo, con sus diálogos, no sé… es una idea.

    Fuera de eso, muy bien, se siente el dolor y el coraje en cada frase, muy bien transmitido. Y, como siempre, se siente una parte cortada de una historia más larga… nos debes a todos esa historia más larga que respira a través del final y los inicios de la enorme mayoría de tus cuentos.

    ¡Buena suerte!

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario, Enrique! 😀 Voy a practicar lo que propones, está interesante, aunque no prometo que me guste, que me salga o que lo publique (hahaha). Precisamente quería que fuera crudo y visceral, sin filtros, con el enfado, tristeza o decepción de alguien que vive algo tan inesperado. Muchas gracias por leerme 🙂 ¡Besos!

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