El jardín

Este es un gran jardín. Se encuentra detrás de una gran casa, de esas que no tienen pintados los ladrillos, aparentemente adrede. Es rectangular. En él cabrían perfectamente tres camiones escolares. La orilla opuesta a la puerta trasera de la casa, tiene una hilera de rosales. Cerrando el rectángulo, una fila de crisantemos y otra buganvilias. Un enorme roble se alza en medio del patio. Los ficus, sus súbditos, lo saludan desde las cuatro esquinas. También hay un pequeño huerto, en la escuadra que colinda la casa con los crisantemos. Jitomate, tomillo, aguacate y lechuga germinan en él. Cerca del roble, el bebedero de piedra con muy pocas decoraciones talladas. A los pájaros les da lo mismo y se bañan estruendosamente ahí. Mariposas van y vienen, jugando, paseándose de hoja en hoja. Las abejas aprovechan las líneas de flores y se alistan a trabajar. Las hormigas también laboran como loquitas: llevan semillas y bichos muertos a su hormiguero, debajo del ficus más alto. Caracoles se cambian de planta nomás por placer, y las lombrices se animan a salir sólo cuando termina de llover.

Llega la noche y salen grillos y luciérnagas. Unos a cantar, los otros a bailar. Se llena el jardín de quietud hasta que llega una sombra: una figura enorme, con capucha, sale de la puerta al jardín. Mira a un lado y luego al otro. Se vuelve dentro. El jardín no se ha inmutado. La babosa que comía una hoja de buganvilia, sigue con lo suyo.

La figura oscura vuelve a salir. Trae en las manos un objeto formado por un palo de madera y una plancha de hierro rectangular: una pala. Se para cerca del roble y comienza a cavar. Gruñidos y respiración agitada es todo lo que se escucha. Gotas de sudor mojan la tierra removida. Las hormigas no entienden nada, no saben hacia dónde correr.

La sombra deja la pala y vuelve a la casa. Ha cavado un gran hoyo, es rectangular, copiando la forma del jardín. Es profundo, pero no tanto. Si la sombra se metiera en él, habría entrado hasta la cadera.

Sale de nuevo al patio, camina en reversa, jala un gran bulto envuelto en una sábana blanca. Gruñe, no parece un trabajo fácil. Mira alrededor, sus ojos brillan con el reflejo de la luna. El jardín sigue calmado, casi en silencio, sólo el cantar de los grillos y las mordidas gigantescas de la babosa a su hoja interrumpen los esfuerzos de la sombra. Por fin llega donde el hueco, empuja la bolsa, que cae con un sonido débil y sordo. El gigante, exhausto, pone las manos sobre las rodillas hasta que normaliza su respiración. Se limpia la frente con la mano y recoge la pala. Las luciérnagas se han reunido en torno a las rosas. Danzan repitiendo patrones, ignorando la presencia del hombre. La babosa se ha quedado dormida, con la barriga llena, pegada a una hoja. La tierra comienza a cubrir la sábana. El ruido al caer y el ritmo, generan una atmósfera hipnotizante. Las hormigas se agrupan donde el bebedero, por lo menos las que han quedado. “Fuiste tú mi destello, quédate con tu incendio…” tararea el hombre. Los grillos le hacen los coros.

Queda poca tierra, el hombre se detiene y deja la pala en el suelo para entrar de nuevo a la casa. Se siente húmeda la noche. Caracoles y catarinas duermen acurrucadas bajo el rosal más floreado. Vuelve la sombra con una caja entre las manos, seis macetas de gerberas. Todas son blancas. Acomoda una a una mientras termina de poner la tierra hasta que queda perfecto.“¿No son lindas nuestras amigas nuevas?” Sonríe satisfecho. “Si ahora quieres fuego, te dejo con tu incendio…” canta y camina a la puerta. Voltea a admirar su jardín, inhala profundamente y entra a la casa.El rocío se condensa sobre las hojas y flores, haciendo que brillen. Se anuncia el amanecer. Los pájaros despiertan, sacuden sus alas y cantan. Las mariposas salen de su escondite para seguir jugando entre las flores. Vuelven las abejas a trabajar con ahínco. Las hormigas inspeccionan las flores recién llegadas.

xx linette cozaya otto

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3 thoughts on “El jardín

  1. mmm, no sé las características que debe tener un cuento, me gusta, por qué se centra más en la vida nocturna del jardín en el pequeño mundo que ahí habita, lo demás la sombra, el bulto,
    también tienen aparte su mundo, esto se mezcla y crea una madrugada donde todos se conjuntan,
    bueno, no sé si me explico,
    saludos,
    te quiero,

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    1. ¡¡Muchas gracias por leerme y comentar!! Justo pretendía salir de mi zona de confort, entonces escribí como si fuera una cámara, nomás viendo el jardín hahaha, ¿te parece que funcionó entonces?

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