Sobre la niña que soñó que sus exes la dejaban en paz

Por Linette Cozaya Otto

Y bueno, no sólo sus exes, también las personas que no entienden que no es no. Porque vivimos en una época en la que vale un comino lo que el otro individuo quiere, ¿no? Y como hay que satisfacer las necesidades personales, no importa joderle el día al prójimo.

Este mes he estado inquieta, incómoda y perturbada, por culpa de gente que piensa de la forma arriba expuesta. Teniendo pesadillas de acoso y miedo de llegar a casa. ¿Te gusta ver que ando feliz? Pues no lo arruines con tus likes y comentarios, no me menciones que ya fuiste a ver mi perfil, no me mandes cartas y no me hagas preguntas tontas con tal de sacar conversación. En un país en el que las mujeres vivimos con miedo, lo único que logras es incrementar mis niveles de estrés.

No sé qué tan difícil es comprender que a mí no me interesa buscarte. Si no lo estoy haciendo, ¿de dónde sacas que muero por recibir noticias tuyas? ¿De dónde el coraje para enviarme mensajes no solicitados? No sé si es cosa de su género o solamente coincidió, pero qué difícil tener que explicarles constantemente, si salí contigo no estoy accediendo más que a ESO: A SALIR CONTIGO. No a que te me acerques de más, no a que me toques disimuladamente la pierna, la cintura, no a que, después de que me alejara lo más que pude, me intensees con mensajes diarios.

Ni si quiera sé cuál de las palabras utilizadas describe mejor lo que siento, porque definitivamente es una mezcla de las tres. Quizá sí, alguna vez mostré interés, quizá sí, alguna vez te quise mucho, quizá te amé. Pero ahora no te quiero en mi vida. Y por varias razones, desde tu toxicidad hasta tus intentos de manipularme, tus charlas vacías o que simplemente no me atraes. Y ES VÁLIDO. Y debería poder estar en paz con la decisión que he tomado de no buscarte. Y debería poder estar re contenta por la vida sin preocuparme porque ya viste otra vez mis historias de Instagram, o porque seguro vas a pensar que escribí cierto cuento pensando en ti. NO. No pienso en ti, no eres mi inspiración, no subo historias ni tuiteo con el fin de que me veas, no espero tus likes en Facebook, ni un repost en Tumblr. No me interesas.

Escribo esto como desahogo del mucho estrés que he vivido últimamente, porque, además, te informo, hablo de varias personitas en este ensayo. Así que ponte el saco que te quede, adjudícate las quejas que te apliquen y, lo más importante: déjame en paz.

Como diría Danna Paola (que ahora entra en mi lista de Diosas): ¿Para qué me buscas si quieres justificarte? Que yo no estoy aquí para juzgarte y no me interesa tu explicación. Quédate tus disculpas. Quédate tus argumentos y (por amor de Dios) quédate tus opiniones. Cuando cierro un capítulo, lo cierro para siempre, si acaso vuelvo a revisarlo, es para aprender de los errores, no para buscarte y molestar. Así deberías hacer también. Dejar ir, desear el bien y pasar página. Sobre todo: respetar. Respetar que la otra quizá no quiere verte, respetar que quizá no quiere saber de ti.

Te sabes mil secretos míos, conoces mis formas de hablar y de moverme, sabes perfecto lo que no apruebo, y aun así te atreves a perturbar mi paz. Te he contado lo que no me gusta que hagan, te he confiado mis mayores miedos, y vienes y te aprovechas de que alguna vez te abrí los brazos. ¡Qué grosería! No mides mi enfado. Que quieras sacar partido de lo mucho que confié en ti.

Niños, niñas, no sean así. Sean buenos amigos y buenas citas, y respeten los espacios personales ajenos. Sean buenos exes (y CONGRUENTES): si les hace feliz ver que la otra persona está contenta, ¡enhorabuena! Guárdenselo. Alégrense en silencio. Cuéntenselo a quien más confianza le tengan, dentro de su círculo de amigos, pues. No es justo meterse en la vida de alguien que ya no los busca. Recuerden lo que dijo Tambor en Bambi: si al hablar, no has de agradar, es mejor callar. Aunque sean “all good things”, si la otra no quiere escucharlas, no serán bien recibidas. Y si no funcionó en una cita, si, evidentemente, incomodaste, deja en paz ya. Cuando alguien se la pasa bien y quiere seguir con el cuento, se nota. De igual forma cuando no. Take the hint and fucking let go.

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