Sobre el Día Internacional de la Mujer

Sólo quiero recordarles que no estamos celebrando nada. Estamos CONMEMORANDO. Les dejo material para que dejemos de confundir y mandar memes horribles de Piolines diciendo que la mujer es amor. 🙄

Para leer y compartir:

Estos datos te ayudarán a entender por qué las mujeres paramos el 8 de marzo

Por qué se celebra el Día Internacional de la Mujer

La dolorosa historia detrás del Día Internacional de la mujer

No se olviden que las mujeres seguimos siendo acosadas, violadas, maltratadas, asesinadas. La lucha sigue y no nos callaremos. NI UNA MÁS.

Mapa de feminicidios en México:

Y no, el feminismo no busca estar por encima de nadie.

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Qué Culpa Tiene el Niño es una terrible película y nadie está hablando de cómo normaliza la cultura de la violación.

Holi a todos. Escribo esto asqueada, triste, enfadada. Con la esperanza de que algún día el mundo deje de ser así de horrible. Gracias por leerme, no se olviden de comentar 😪💔


Por Linette Cozaya Otto

Qué Culpa Tiene el Niño es una terrible película y nadie está hablando de cómo normaliza la cultura de la violación. Ya. Lo dije. De por sí todos tenemos clarísimo que no se puede esperar mucho del cine mexicano, simplemente no lo hacemos. Vamos a ver una película sabiendo que muy probablemente nos va a decepcionar. Pero ésta no nada más me ha decepcionado: también me hizo enfadar.

Para empezar tenemos a la talentosa Karla Souza como protagonista. La hemos visto en proyectos padrísimos como How To Get Away With Murder. No entiendo cómo caramba salta de buenos guiones a (léase con voz burlona y asqueada) “qué culpa tiene el niño”. ¿En qué momento se le ocurrió, siendo una persona que ha, valientemente, levantado la voz sobre el abuso del que fue víctima, aceptar un guion que trata un tema tan delicado como si fuera nada? Espero se hagan la misma pregunta al terminar de leer esto, y que no gasten su valioso tiempo dando regalías a ese filme.

La película empieza con una chica en una fiesta donde se pone lo que le sigue de borracha. Tan ebria está, que queda inconsciente en su habitación del hotel donde fue la celebración. INCONSCIENTE. Bueno, tomen nota de eso, vean cómo ya empezó terrible esta historia. Meses después, resulta que no le ha venido la regla (hahaha suena horrible decirlo así), se hace una prueba de embarazo y, por supuesto, sale positiva. Se pone a hacer cuentas y descubre que la fecha en que el feto fue concebido coincide con la noche aquella de la fiesta. Nuestro protagonista asume entonces, que, en su peda, tuvo relaciones sexuales con el chico con el que había bailado y coqueteado. Procede a buscarlo para informarle que será padre porque, obviamente, en esta sociedad mexicana súper mocha, sería impensable que la chica decidiera simplemente abortarlo. (Ustedes no saben, pero escribo esto como si lo estuviera gritando, del enfado que traigo atorado desde que la vi.) Encuentra al tipo, le informa, descubre que el tipo es un bueno para nada, que no hace nada con su vida y que además, le parece desagradable su sola existencia. Aun así, se casará con él porque #PELÍCULA y comienzan una absurda, forzada y totalmente irreal historia de amor: “oh, queremos que nuestro bebé se sienta esperado y amado, finjamos que somos una pareja feliz y grabemos tonterías para mostrárselas cuando sea mayor”, dijo NADIE, NUNCA. Bueno, los personajes ultra mensos de este triste guion.

Total que obvio se enamoran y se súper aman para el tercer acto, después de chistes nefastos y la peor boda de la vida. Tienen al bebé y (además racistas…) descubren que es del asiático y no del tipo con el que ya se había casado. Entonces, dejemos de lado el hecho de que NO LA DEJARON ABORTAR, y también el de que LA OBLIGARON A CASARSE CON UN TIPO AL QUE NI CONOCÍA. Oh no. Desde el principio pecaron de imbéciles los escritores: LA CHICA FUE VIOLADA. ¡Coño! VIOLADA. Estaba inconsciente de tanto alcohol que había ingerido, el idiota ese entró en su habitación, LA VIOLÓ, sin protección además, y se largó para siempre. SIN CONSECUENCIA ALGUNA. Y no importa si el papá sí hubiera sido el morrito con el que se terminó casando, lo que importa es que no hubo consentimiento. ¿Y saben si a la película le importa hablar de eso? ¡NO! Porque está tan normalizado que a cualquier chica la utilicen cuando no puede ni mantenerse en pie. No saben la furia que sentí, y estoy sintiendo al escribir esto, la furia que tengo al ver que NADIE, NUNCA, ha hablado este tema. El asco hacia nuestra sociedad, que es incapaz de algo tan simple como RESPETAR al prójimo. ¿Cómo es posible que nadie lo note? ¿Cómo es posible que le dieran luz verde a un proyecto así? ¿Qué sea la tercera cinta mexicana más taquillera? De todo lo que está mal con esta porquería de película, me enoja que no sea un tema, de tan normalizado que es. ¿Cuántas niñas no son violadas de la misma forma? ¿Cuántos chicos? ¿Cuándo vamos a entender lo que significa consentimiento? SI UNA PERSONA ESTÁ INCONSIENTE, NO HAY CONSENTIMIENTO, FIN. No lo hay. Y no debe uno intentar absolutamente nada con esa persona.

Así que no. No vean esa película. Es tonta, es horrible y es completa y tristemente apegada a la asquerosa realidad en la que vivimos. Espero que algún día aprendamos, entendamos y sepamos diferenciar lo que sí es consentimiento de lo que no. Ya luego hablaremos sobre el aborto y las bodas obligadas, por ahora, aprendamos a respetar, aprendamos que si no hay un “no quiero”, no significa “sí”. Les dejo a continuación una imagen que lo explica clarísimo, para que no quepa duda y no sigamos teniendo gente despreciable como el violador de “qué culpa tiene el niño”. Ugh.

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Seguiré llorando del enfado en mi habitación. Gracias por leerme.

xx linette

El Búho Sonriente: El Huésped

Por Linette Cozaya

¡Hola a todos! En esta ocasión traigo una reseña/opinión de un libro que, les aviso, detesté con todo mi ser. Hace algunos años escribía una columna de este estilo, sobre libros, para una renombrada revista: Pasando Lista. No se crean, era un proyecto de la universidad que todos pensamos que sobreviviría al finalizar la materia, pero no. Mi columna se llamaba El Búho Sonriente, en honor a mi abuelita paterna, y con ella pretendía despertar interés por los libros de los que escribía, por lo tanto, escogía siempre de mis favoritos. Pueden leer esas “columnas” dando click aquí. Tomen en cuenta que estaba chiquita, no las he vuelto a leer y las odio 🙂

El libro de hoy es uno que tuve que leer para mi clase de Figura Femenina en el Siglo XX: El huésped, de Guadalupe Nettel. La autora está cañona: es una mexicana ganadora del Prix de la Meilleure Nouvelle en Langue Française para países no francófonos de Radio France Internationale; colaboró con varias revistas francófonos e hispanoparlantes; tiene un doctorado en literatura que estudió en París; y El huésped fue su primera novela, que, además, publicó simultáneamente en castellano y francés. Conclusión: no soy nadie para hacer crítica de su obra, pero lo haré de todos modos.

No sabría ni cómo empezar a describir la historia, ya que, a mi parecer, pasan muchas cosas a lo largo de la novela. Primero vemos un poco de la niñez del personaje y más tarde nos adentra en el mundo en el que se desarrollará el resto de la historia, que aun así, tiene tantos detalles y acción que hasta el lector se cansa de ir y venir (¿o quizá soy muy perezosa?). El huésped es la historia de Ana, quien desde pequeña siente que tiene que compartir su cuerpo con un algo extraño al que llama La Cosa. En esta parte de la historia me imaginaba mil caminos que podía seguir la ficción: desde cosas paranormales hasta algo psicológico que la acongojara. Al final no supe y sigo sin saber qué caramba era La Cosa. Lo que sí sé es que Ana le temía, estaba segura que La Cosa la dominaría algún día, tomando posesión de su cuerpo y mente, haciendo entonces que Ana dejara de ser quien era para ser La Cosa. Ana luchaba para contrarrestarlo, aguantar siendo ella quien estuviera al mando lo más posible.

La Cosa, por supuesto, era algo maligno y hasta agresivo: a una niña en la escuela “…casi le arranca el cuello a mordidas…” (Nettel, pp. 21). Ana vive creyendo que fue La Cosa quien mató a su hermano menor. Eso me quitó mucho la paz a lo largo de la novela y esperé con paciencia a que se resolviera pero jamás se volvió a mencionar. Ana crece temiendo por su identidad, sintiéndose cada vez más débil ante eso que la poseía más y más con el paso del tiempo. Antes de terminar la primera parte de la novela, Ana descubre que La Cosa es ciega y nace en ella una tremenda fobia hacia las personas con esta discapacidad, que luego se transforma en determinación por aprender de ellos para poder combatir a La Cosa.

En la segunda parte Ana llega a un instituto de atención para ciegos donde ofrece leer para ellos. Conoce a El Cacho, un hombre sin pierna que usualmente huele mal, que le inquieta tanto que lo busca y termina por enseñarle su mundo: el subterráneo. Esta parte de la novela fue un portazo en la cara para las especulaciones que me había hecho sobre lo que pasaría, es inesperada. También sentí que a partir de ahí tuve que correr por toda la ciudad, ya que mucho se desarrolla en el metro y los personajes no paran de moverse. Me gusta la ciudad, me gusta viajar en metro, pero no suelo hacerlo en horas pico y procuro no ir a estaciones muy llenas porque no soy paciente y me estreso y engento en dos segundos. El huésped me trajo en metro por un buen rato, con muchísima gente y descripción de todos, incluyendo el olor. Ya se imaginarán entonces lo que lo odié. Cosa que está bastante bien, porque estuvo tan bien escrito que me asqueé y desesperé de estar allá abajo.

La historia en algún punto llegó a que ocurrieran cosas que jamás en la vida me hubiera imaginado que pasarían, dos en específico hicieron que me dieran arcadas. REAL. Leía estos pasajes con los ojos como platos, intentando no vomitar e intentando descifrar qué coño pensaba Ana para hacer esas cosas. Como ya se dieron cuenta, no odié la novela porque estuviera mal escrita o porque tuviera una mala historia, todo lo contrario: detesté lo real que la sentí y que no lograba comprender al personaje. No me identifiqué más que al principio, en la parte con el hermano menor, porque aunque viaje en metro, si está muy lleno prefiero caminar, y ésta mujer con los demás personajes, al contrario: se la vivían ahí dentro, porque LITERAL VIVÍAN AHÍ DENTRO. Perdón por gritarles.

Resumamos entonces lo que sí me gustó de la novela: lo visual que es, maneja unas descripciones increíbles y hace un retrato fiel a lo que es la Ciudad de México, su gente, sus calles, hasta su flora: “Junto la puerta, las jacarandas parecían desbordar de los árboles tiñendo la tarde con su intenso color lila, demasiado jovial para mi estado de ánimo.” (Nettel, pp. 69) Describe los olores como jamás había leído (porque no, no he leído El perfume) y me provocó el asco más grande que hubiese sentido a partir de una narración. Nettel es en verdad extraordinaria. Aunque no releería El huésped, porque no pretendo sentirme de nuevo así de infartada y asqueada, sí leeré algo más de esta grande escritora. Así que vayan, lean El huésped y por favor comenten si les gustó o no y por qué, me encantaría leer opiniones. Obvio lo hablamos en clase, aun así no me quedó claro por qué le había gustado a quienes así fue.

Gracias por leer, en serio comenten 🙂

xx linette

Bibliografía: Nettel, G. (2006). El huésped (1st ed.). México, D.F.: Editorial Anagrama, S.A.